viernes, 31 de agosto de 2007

Identidad

No sé por qué lo hice. No sé por qué metí su muñeca Barby dentro del retrete. Había que verla gritar. Como una histérica llamando a mamá. Lo mejor de todo fue cuando la sacaron chorreando, llena de orines y mierda. Y Laura vomitando, y a mamá dándole arcadas. Las dos muertas de asco, como dos locas. Y luego lo de siempre, mi padre dándome el sermón:
—¿Por qué haces esas cosas, Diego? ¿No te das cuenta que ya tienes doce años? Pobre Laurita. Tú, como hermano mayor, deberías cuidarla y no estar todo el día machacándola. ¿No te das cuenta?
Y bla, bla, bla… Castigado sin televisión una semana.
Bah, como si me importase mucho. Total…, todos los programas que dan son una mierda… Que se queden allí, las dos juntitas viendo la tele en el cuarto de mamá todas las noches. Mejor. Así no tengo que aguantar cada día el rollo de mi madre:
—Diegito, cielo, este programa es de chicas, ¿por qué no vas a ver el fútbol en la tele grande del salón, con papá?
Odio el fútbol, y él no para de darme el coñazo con ese deporte de mierda. A mi me gusta patinar. Pero él ni me escucha. Había que verle el otro día..., cómo se puso porque quise ver el patinaje artístico. Que si es de niñitas, que si eso son mariconadas… Qué sabrá él lo que es bueno.
Todo el día igual: que si mira que eres raro, que si mira a tu primo Jorge, que si bla, bla, bla…. Jorge. Otro gilipollas, el tontaina de Jorge. Con sus notas brillantes, con su deporte, sus amigos…, tan listo, tan perfecto, tan…. Tan pelota, tan imbécil. Seguro que copia todo en el colegio. Y luego va de bueno delante de sus padres. Había que verle ayer, cuando vino con mis tíos a casa para ver el fútbol con mi padre y el suyo. Allí, en medio de los dos. Los tres dando gritos porque metieron un gol. Abrazándose como idiotas.
Bueno, mejor. Mejor que se quedaran allí, mirando la pelota, así no me dieron la plasta con que si tengo que salir con Jorge…, que si por qué no quedo con amigos…, que si mira Jorge cuantos amigos tiene, que si tú estás todo el día metido en casa haciendo trastadas…
El otro día se empeñaron en que fuera con mi primo y su pandilla al cine. Fuimos a ver una peli llena de marcianos ridículos y efectos especiales malísimos. Un asco. Luego, cuando salimos, mas de lo mismo. Todo el tiempo hablando de bichos y de fútbol. Sé que les caigo mal. A todos. También a Jorge. Mejor. Cómo si a mi me importase mucho que no me hablaran, ya ves…, total…, son todos imbéciles…
Y mi padre el peor. Tan orgulloso de sus trofeos. Mostrando siempre sus vitrinas de copas. Tiene copas de todo: de escalador, de piragüismo, de tenis…Cómo se puso aquel día porque usé una para beber la Coca-Cola. El grito que pegó cuando la vio metida en el lavaplatos. Como una fiera se puso. ¡Por favor…!, ¡oh, no, no, cuidado, sus trofecitos que no se constipen…! Pues que se los meta por donde le quepan. El muy imbécil… Siempre igual:
—Yo a tu edad, ya tenía tres copas de tenis, dos medallas con el equipo de fútbol del colegio y otras dos en natación.
¿Y a mi qué? Plomazo de tío, oye. Contando siempre el mismo rollo:
—Si tu quisieras, Dieguito, yo podría hablar con mi amigo Gerardo para que te metiera en el equipo de Jorge. Que ya sabes que es el mejor. Que este curso llegan a campeones, fijo. No entiendo por qué prefieres estar aquí todo el día, encerrado en tu cuarto, con tus juegos de mesa y metido en casa como un anciano. Siempre sólo.
Y mi madre otra pesada. Siempre a vueltas con los estudios, el orden, los deberes, el orden, los deberes… Había que verla el domingo, cuando vinieron mis abuelos, mas inflada que un globo, hablando todo el rato de lo lista que es la tontaina de mi hermana:
—Laurita, tesoro, enséñales tus notas a los yayos.
Y allí estaban todos, dándole besos y mimitos. ¡Puaf!, para vomitar.
Y luego la empollona ahí, restregándome su asquerosa muñeca de premio. Como si a mi me diera envidia, ya ves tú.
Mis padres están empeñados en llevarme al psicólogo. Que no soy normal, dicen. Y total, sólo porque suspendí cinco asignaturas. Todo el tiempo están igual: que si no me esfuerzo, que si soy un vago, que si este mes te quedas sin paga, sin tele, sin juegos, sin…¡Una mierda! Y yo que culpa tengo si me tienen manía los profesores. Ellos igual que en casa. Todo el rato con lo mismo: que si qué diferente eres de tu hermana, que si ella es tan estudiosa, tan ordenada, tan… Como mi primo Jorge. Igual. Los dos igual de pelotas y de imbéciles.
Bah, y a mi que me importa. ¡Que se vayan todos a la mierda!

Es mejor así. Yo lejos de casa, para no estorbarles. Seguro que ahora que no estoy están todos mas contentos. Mejor para ellos. Total…, a mi que me importa. Nada. Nada…
Seguro que ni me llaman. O me llaman para preguntar por Jorge. Yo que sé…
Que me dejen en paz. No les necesito. ¡No os necesito!, ¿entendéis?…, no os necesito…

Si. Estoy mucho mejor aquí, en este asiento, yo solo, delante del todo, junto al chofer, viendo pasar los árboles a toda velocidad. Así tengo mejor vista y no tengo que aguantar a los imbéciles de mis compañeros. Míralos ahí, cantando todo el tiempo como idiotas. Riéndose de tonterías. Un asco. Estoy mejor aquí, yo solo, pilotando el autocar como si fuera una nave.

Me han obligado a venir a esta excursión de fin de curso. Yo no quería, pero ¿me preguntaron?, No. Nunca me preguntan. Ellos sólo ordenan:
—Es bueno que te vayas de excursión, a ver si haces amigos y te despabilas de una vez.
¡Que asco de vida! ¿Es que nunca me van a dejar en paz?

Qué forma de hacer el indio. Y todo porque están las chicas mirándoles. Incluso Paula. Paula está muy guapa hoy. Sí, sí que lo está. Pero es una presumida, como sabe que todos andan detrás de ella… Pero yo paso. Me ponen nervioso, ella y sus amigas, con sus risitas bobas. Como el otro día cuando se acercó para ver mi móvil nuevo y se me cayo de la mano cuando se lo enseñaba. No sé que me pasó. No quiero que me hable ninguna, ni que se acerquen a mí. Son una panda de tontas. Pero Paula es…, es tan guapa…

2 comentarios:

Lula Lestrange dijo...

Verdaderamente espléndido.
Con lo complicado que es escribir un monólogo interior de manera que parezca precisamente eso, un monólogo interior, y no un fragmento de literatura traído por los pelos y contaminado de falsas cotidianeidades.

Chapeau.

Un besso,

4ETNIS

Sinuosa dijo...

Muchas gracias, Lula, no sabes cuanto me alegra tu entrada y tu comentario. Viniendo de ti, es todo un halago.
Un bessazo doble.

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