sábado, 3 de febrero de 2007

El otro lado de la cama

Muchas noches cuando estamos en la cama, con la luz apagada y en silencio, empiezo a notarte inquieto. Das cuatro o cinco vueltas intentando acomodar tu postura. Respiras profundamente. Sin palabras, te vas acercando a mi cuerpo hasta que una de tus manos encuentra mi pecho. Sigues sin decir nada y yo callo también dejándome hacer. Nos abrazamos. Sin apenas darnos cuenta encontramos en la desnudez del otro la piel encendida nublando nuestra conciencia. Seguimos en silencio mientras usas mi hondura como recipiente donde vaciar la pasión que provocó en ti la otra. Yo me adueño de tu entrega y te devuelvo el mismo fuego que otros ojos y otra boca encendieron. Luego, cuando los latidos acelerados van perdiendo intensidad, deshacemos nuestro abrazo y dejamos la mirada perdida en algún punto inexistente, más allá del techo de nuestro dormitorio, donde otros brazos nos envuelven con ternura.

Publicado en la Revista “Anaquel Austral” (5-6-2005) Picar aquí

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Sinu

Sinuosa dijo...

Hola cara de bola

marke dijo...

Ah, cómo me gusta. Mil años que lo leí, y sí, qué maravilla... me gusta porque así son las esperas en los semáforos, así son los recuerdos, y así se recuerdan los primeros besos, qué buenos primeros besos los de esta narradora. Me gusta porque después de leerlo queda no en la memoria de las palabras, no,: en la de las fotografías.

Un beso

(Aquí se podrá mandar besos, y flores, y no tener que justificarse porque a una le gusten los escritos de su amiga... ¿no?, jejeje...)

Besos de los que no tienen na que ver...

marke dijo...

Oh, el comentario anterior es para el relato posterior, o quizá el anterior, o en todo caso el comentario anterior no era para este relato.

Oh, qué torpe.

Este también me gusta. Podría ser más picarón si en vez del conformismo pasivo, hubiera algo de... hum... ¿quien me ayuda?

alasdebesos dijo...

Y a mí que me gusta así, será que ando amorosa.

juanaragon dijo...

Así es, ¿no? A veces uno está con ella, pero en realidad acaricia a la otra. Lo malo viene cuando uno ya se fue definitivamente con la otra y ella se aparece en el medio, y vuelta a empezar.

Mirá lo que son las cosas, tantos años que te conozco y nunca te había leído aquí.

Saludos

Sinuosa dijo...

JUANARAGON, bienvenido a mi rincón, che. Me ha sorprendido, no sólo tu visita, sino que empezaras a leer por los cimientos del blog y no por el tejado (como ocurre siempre), jejej.
Muchas gracias por dejar tu huella.

Francisco Ortiz dijo...

Acabo de descubrir tu blog y lo celebro: aquí hay buena literatura.

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