miércoles, 13 de junio de 2018

Publicación de mi libro de relatos: Ojos mudos




Ya está a la venta en la plataforma Kindle de Amazon mi primer libro de relatos, tanto en papel como en formato digital: 


"Ojos mudos: 

15 relatos con presentación, nudo y desenlace"




domingo, 3 de diciembre de 2017

Mi 2º Premio en el María Alas Pumariño



El pasado 30 de noviembre mi relato "Lágrimas de bronce" consiguió el 2º Premio del Certamen de Relatos Breves "María de las Alas Pumariño", organizado por la Asociación de Mujeres del Llano, aquí en Gijón.
Un relato MUY NUESTRO que la organización del certamen ha publicado en una revista muy cuidada, según mis amigos a los que desde aquí agradezco sus  felicitaciones.





viernes, 16 de diciembre de 2016

Mi premio en Mérida


Otra satisfacción en esto de juntar letras. Ocurrió el pasado 15 de noviembre 2016 donde resulté ganadora del 2º Premio en el XXII Certamen Literario Experiencia y Vida 2016, organizado por el SEPAD de la Junta de Extremadura (aquí el Acta). La entrega de premios se llevó a cabo este miércoles 14 de diciembre en la Escuela de Administración Pública de la ciudad de Mérida a la que me desplacé a recoger el premio y los libros editados con mi relato y el de los demás ganadores del certamen.
Desde aquí quiero dar de nuevo las gracias a la organización del evento por su entrañable acogida y por hacernos sentir tan bien ese día. Incluso nos regalaron la estancia en esa maravillosa ciudad de Mérida.


viernes, 4 de septiembre de 2015

AGEUSIA, mi premio de humor

El pasado 31 de agosto me han concedido el 1º Premio y único, del XXIII Concurso de Prosa Los Molinos 2015 organizado por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento Los Molinos de Madrid. El relato debía ser de humor, así que allá que se fue a concursar mi relato "Ageusia". La palabreja del título, si bien es técnica, no deja de tener su puntito jocoso.
Quiero agradecer desde aquí al jurado y organización que lo han considerado merecedor de tan prestigioso certamen.




domingo, 5 de julio de 2015

Mi premio Martin Gaite

El pasado 30 de junio 2015, mi relato “Entre senos y cosenos” recibe el 1º Premio del  XIV Certamen Literario de Relatos Breves Carmen Martín Gaite que organiza cada año la Asociación de Mujeres “Villa de Lumbrales” (Salamanca). El tema del certamen de este año era “La solidaridad”.

Una alegría solo empañada por no poder asistir en personan a recoger el premio debido a una lesión vertebral. Así que las únicas jotas que me deja bailar son las del teclado, y con moderación. ¡Qué penita! 

Desde aquí quiero dar las gracias a las organizadoras del certamen, al Ayuntamiento de Lumbrales y en especial a la Presidenta de la Asociación Villa de Lumbrales, a todos que tan bien han sabido rellenar mi ausencia en el acto de entrega. Les estaré siempre agradecida.

Aquí la noticia del fallo
Aquí el acto de entrega


viernes, 17 de abril de 2015

A BOCAMINA


Se sigue despertando a las cinco de la mañana, media vida de madrugones le han trastocado el sueño. Se levanta a oscuras y se dirige a la sala casi de puntillas, abre el balcón, se acoda en la barandilla y envuelto en una manta permanece allí un gran rato, inmóvil hasta verlos pasar camino al trabajo: mineros silenciosos con el bocadillo del almuerzo apretado bajo el brazo. Algunos marchan encogidos, con el cuello de la zamarra levantado y las manos caladas en los bolsillos. Su mujer lleva razón, piensa, deberían irse del pueblo. ¿Qué sentido tiene ya vivir cerca del pozo? Su mirada sigue las negras figuras hasta verlas difuminarse bajo la luz amarillenta de la última farola. El aire gélido le hace lagrimear. ¡Maldita brisa! Cuando ya han pasado todos, cierra el balcón y regresa a la cama, pero nunca consigue volverse a dormir.
Hace dos años que aguarda así los amaneceres que durante treinta años recibió en la negrura de la mina, arrancándole carbón a las entrañas de la tierra, compartiendo humedad, polvo y compañerismo.
El resto de la mañana deambula por la casa con la desoladora certeza de ser un inútil, un estorbo, una maleta abierta en mitad del pasillo tras las vacaciones.
A lo largo del día va rellenando las horas de alcohol y recuerdos en el chigre de Nando. Habla lo justo, come poco y bebe más de lo necesario. A las tres de la tarde hace la siesta y a las cinco abre los ojos sintiendo todavía el carbón en la boca y un nudo en el pecho.
Desde que le prejubilaron ya no ha vuelto a despertarse con el cuerpo liviano y el deseo de mujer. Y una vez más se repite, que mañana no volverá a dormir la siesta.

Publicado en el libro "Ex libris" (Abril 2015)

domingo, 6 de julio de 2014

Manolabola


Imagen: José Manuel Acebal Rodríguez

Mi relato "Manolabola", inspirado por la imagen mostrada arriba, ha sido galardonado con el 1º Premio en el II Concurso de Relatos Breves "El folio en malva" organizado por la Concejalía de Igualdad del Ayuntamiento de Castropol (Asturias)
La entrega del premio tuvo lugar el 5 de junio en la Casa de Encuentros de dicho ayuntamiento.
Desde aquí, de nuevo, hago expreso mi agradecimiento a José Manuel Acebal Rodriguez, miembro del Grupo Fotográfico Zona 5 por la magnífica fotografía que inspiró la historia que me dio el galardón.



sábado, 21 de septiembre de 2013

Desde la jaula



Tras cuatro días soportando su hedor, por fin alguien ha entrado y abierto el ventanal. Qué alivio sentir el frescor del mar que llevo mirando todo este tiempo. Han tapado su cadáver y ahora varios policías deambulan por la casa rastreando pistas que jamás hallarán. Uno de ellos se ha parado frente a mi jaula, me ha llenado los cuencos con alpiste y agua y ahora me observa con atención. Si habláramos el mismo lenguaje, le contaría lo ocurrido desde que el escritor se encaró con la maldita novela.
Soy el único que convivió con él hasta su muerte. Buscarán y buscarán y jamás podrán imaginar que las culpables, las asesinas, fueron ellas. Las tienen frente a los ojos, pero no las verán. Son mucho más astutas que ellos.
Durante los dos últimos años fui testigo de los arrebatos del escritor, rompiendo folios cuando las muy rebeldes se empeñaban en trastocar la historia que él les había trazado. Hasta que por fin consiguió doblegarlas. Según los críticos, "Encarceladas" se convirtió en su obra cumbre.

Todo comenzó una tarde en que el escritor, aburrido, recorría con la vista los estantes de su biblioteca y se detuvo frente a su ejemplar, que no había vuelto a abrir desde que le echase un vistazo en la imprenta. Lo tomó, acarició el lomo con gesto ausente, abrió el volumen y repasó con el índice el título plateado de la portada. Finalmente, lo devolvió a la estantería, entre sus primeras dos novelas y sus tres poemarios. Contempló su producción con una sonrisa torcida.
Luego salió al balcón y con los brazos abiertos aspiró el aire del mar. Permaneció un buen rato atento al ir y venir de los paseantes. Luego cerró las puertas-ventanas y se dirigió al cuarto de baño. Yo, a mi vez, me dediqué a observar la estantería. En ello estaba cuando el libro comenzó a removerse. Minutos más tarde, el tomo se balanceaba al borde del estante hasta caer al suelo, abierto boca arriba. Las hojas se agitaban como zarandeadas por el viento. De pronto, sus líneas empezaron a desordenarse. Las letras… Todas las letras, se separaban, distanciándose unas de otras, y al poco volvían a agruparse como hormigas excitadas. Quién sabe qué cosa hurgaría en la entrada de su hormiguero... En todo caso, las palabras adelgazaban aquí y se engrosaban allá, mudaban sus consonantes, hurtaban diptongos con velocidad de rateros, canjeaban acentos por comillas y vocales por sangrías.

Abierto, boca arriba sobre el piso: así encontró el libro el escritor, media hora más tarde, cuando regresó al salón, recién bañado y con el pijama puesto. Inmóvil, miró en derredor; luego se dirigió hacia el mueble donde había dejado el ejemplar y comprobó la firmeza de las baldas. Todo estaba bien. Recogió el libro y, sin leer nada, lo cerró. Cuando intentaba devolverlo al estante, se percató de que no cabía, como si hubiera crecido o se hubiese hinchado. Entonces el escritor apretó con fuerza las pastas y de nuevo trató de encajarlo. Imposible. Agotado, se sentó en su sillón y abrió el volumen por la primera página.

Lo que siguió es algo que aún ahora me cuesta evocar sin que se me ericen las plumas.
Los dos vimos entonces, estupefactos, cómo las letras, ahora en fila, avanzaban hacia la esquina inferior del papel. El escritor se apretó las sienes, se limpió el sudor de la frente y admiró boquiabierto el desfile del minúsculo ejército. Tan absorto estaba que no se dio cuenta de la avanzadilla que, procedente de las páginas finales, comenzaba a treparle por la manga. Cuando le llegaron al cuello, soltó el libro, se puso de pie y, rascándose la garganta con desesperación, se encaminó hacia la ventana. Tosía. Tosía sin parar. Tanto, que su cara se amorató. Trató de abrir la ventana, pero sus manos, ennegrecidas por las letras que las cubrían y rígidas como una escayola, no lo consiguieron. Tambaleándose, se dirigió a la puerta, pero tras algunos pasos pareció que las piernas no lo sostenían. Terminó en el suelo, retorciéndose, arrastrándose apenas. Abrió la boca para gritar entre aquella lava negra que ya reptaba por sus mejillas. Las letras continuaron su avance imparable, colándose por la nariz, los oídos, la lengua… Una a una, vocal y consonante, consonante y vocal, fueron metiéndosele en el cuerpo. Un rato después, no quedaba ni una en el libro.
Al rato, el escritor dejó de moverse.

Cerré los ojos unos instantes. Cuando volví a abrirlos las letras abandonaban aquel cuerpo tal como lo habían tomado. Disciplinadas, fueron entrando de nuevo al libro y ubicándose en líneas, horizontales y rectas, hasta ocupar cada hoja.


No sé qué historia contarán ahora, pero dudo que se trate de una confesión.


Editado en el libro "Gijón cuenta" (Abril 2012)

lunes, 27 de junio de 2011

Publicación en Revista Prímula


En el último cuaderno (nº 12) de la Revista Cultural Prímula, editada por el Area Sanitaria V del Principado de Asturias, han publicado mi relato: "Patria potestad" y mi poema homenaje a Machado: "Las tazas".
La revista está Aquí. (páginas 28 y 33). La ilustración que le han puesto al relato me encanta.
.

martes, 12 de abril de 2011

No llores más


En el campamento de verano, después de cenar, las monjas dejaban que el ejercito infantil que formábamos las treinta niñas, agotáramos las últimas energías en los jardines del caserón que nos albergaba. Teníamos siete años las dos. Yo la ganaba en altura y ella a mí en el número de pecas que decoraban su piel blanquecina. Aquel día, el sol se había cebado en sus carnes más de lo necesario, haciendo que la pecosa se alejara del grupo en un intento de proteger su espalda quemada. Yo, creyendo que aquel retraimiento voluntario no era tal, me acerqué a ella, y tomándola cariñosamente por el hombro la invité a unirse a nuestro juego. En el mismo instante que mi mano se posó en su piel, la niña comenzó a gritar acusándome del daño. Al oír el llanto, la monja que nos cuidaba, sin dejar que mis argumentos llegaran a sus oídos, me levantó las faldas y con su alpargata me dio una tanda de azotes delante de todas las compañeras.

Hasta unos años mas tarde no supe que las emociones sentidas aquella noche y muchas más de aquel triste verano, se llamaban: injusticia, indefensión, desamparo, ira, tristeza... Y sobre todo rencor, mucho rencor. No se lo guardé a la infeliz pecosa, sino a la monja-verdugo que iba depositando, con cada golpe en mis tiernas nalgas, su propia negligencia en la protección solar de sus pupilas.

Con el tiempo, el rencor infantil hacia la religiosa malvada, por un extraño proceso disociativo, ha pasado a mi misma, y la niña que lloraba su impotencia en un rincón de aquella vieja mansión, aún está allí, sola y desamparada, esperando que yo vaya en su busca, la abrace contra mi pecho y secándole las lágrimas le diga: “cielo mío, no llores más, ya lo he arreglado todo”.

.

ADVERTENCIA LEGAL

Todos los contenidos que aparecen, o puedan aparecer expuestos en este blog, pertenecen a Dña. Celsa Muñiz Diez y están registrados. Por ello están protegidos por el Real Decreto Legislativo 1/1996 de 12 de abril (Ley de Propiedad Intelectual).

No se permite la reproducción, total o parcial, en ningún soporte y para ningún fin, de ninguno de dichos contenidos salvo autorización expresa de la autora. En caso de autorización se citará siempre la autoría y la fuente original, creando, si fuese posible, un vínculo a esta página.