
No reconocí al anciano que estaba a mi lado, frente al espejo del dormitorio. Me acariciaba el cuello en silencio y su mano arrugada contrastaba con la tersura fina de mi piel. Aguanté la repugnancia varios minutos, sin moverme, escuchando el tic-tac del reloj. Sólo cuando sentí la humedad tibia bajo mis pies descalzos bajé la mirada al suelo. El reguero de sangre llevó mis ojos hasta la cabeza del anciano que ahora yacía inmóvil sobre la cama. Aterrada, me volví de nuevo hacia el espejo. Desde él, una vieja con un martillo ensangrentado en las manos me sonreía, pero el hombre ya no estaba. Yo tampoco.
21 comentarios:
¡Qué miedo!¡Y lo has provocado con tan pocas palabras...!
jajaja, Araceli, nos cruzamos el comentario (2º) que te hice a tu poema cumpleañero ¡a la misma hora! Vaya sincronía...
Se parece un poco a un relato que escribí hace muchos años. La diferencia más importante es que el tuyo es bueno. xD
Sí que da miedito el relato, me ha gustado la imagen, macabra y decadente.
Parece existir una especie de plaga que ataca a muchos blogueros, que se han puesto de lo más sanguinolentos. Tu relato, terrorífico y muy bueno, no se quedó atrás, amiga.
Un beso
BB
Que inquietante, qué terrible. Lo que más me ha gustado es quehas provocado esa sensación con las palabras mínimas.
Hay gente que no sabe envejecer.
Buen relato.
Un abrazo
Que bueno, me encantó. Pocas palabras pero tan bien hiladas.
Muy buen post.
Besos.
Que buen relato.. tan atractivo. que estilo tan rico que tienes.. tan simple y tan fino!..
Besos.. espero sinseramente leerte muy amenudo :)
Esos espejos son terroríficos.
A nadie le gusta mirarse en ellos.
El final, lo clavaste.
Besos.
Ainns, el paso del tiempo que tanto nos (me) atormenta.
Volveré.
Saludos
Creo que si lo hubieras alargado le quitaria su efecto de confusión, rapidez y miedo..
Qué buen relato Sinuosa, besos :)
No necesita ni una sola palabra más.
Redondo.
Aterrado me dejas. Perfecta selección de imágenes, Sinuosa.
Quizá esta noche sueñe con la vieja del martillo, persiguiéndome.
Impactante el relato, con tanta sangre y tantas arrugas. Parece una rebelión contra el envejecimiento en toda regla.
Encantador blog el tuyo, un placer haberme pasado por tu espacio.
Saludos y un abrazo
Curioso: lo mismo que podría pasarle al cristal -fracturarse-, así está el relato en sus últimas frases. No sé si era eso lo que pretendías, pero ha quedado muy original.
Se de una decima magia, cuando miro a lo alto, un cadaver que pende de un hilo, entonces corto y pinto runas, para que el hombre camine y hable conmigo.
Muy buen blog, saludos.
Cojones, qué cuento más bueno.
Te felicito 110/100.
Un abrazo.
me gustó. me encantan los martillos como arma aterradora.
Mil gracias, mis queridos lectores buenos.
Un abrazo primaveral.
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