domingo, 6 de julio de 2014

Manolabola


Imagen: José Manuel Acebal Rodríguez

Mi relato "Manolabola", inspirado por la imagen mostrada arriba, ha sido galardonado con el 1º Premio en el II Concurso de Relatos Breves "El folio en malva" organizado por la Concejalía de Igualdad del Ayuntamiento de Castropol (Asturias)
La entrega del premio tuvo lugar el 5 de junio en la Casa de Encuentros de dicho ayuntamiento.
Desde aquí, de nuevo, hago expreso mi agradecimiento a José Manuel Acebal Rodriguez, miembro del Grupo Fotográfico Zona 5 por la magnífica fotografía que inspiró la historia que me dio el galardón.



sábado, 21 de septiembre de 2013

Desde la jaula



Tras cuatro días soportando su hedor, por fin alguien ha entrado y abierto el ventanal. Qué alivio sentir el frescor del mar que llevo mirando todo este tiempo. Han tapado su cadáver y ahora varios policías deambulan por la casa rastreando pistas que jamás hallarán. Uno de ellos se ha parado frente a mi jaula, me ha llenado los cuencos con alpiste y agua y ahora me observa con atención. Si habláramos el mismo lenguaje, le contaría lo ocurrido desde que el escritor se encaró con la maldita novela.
Soy el único que convivió con él hasta su muerte. Buscarán y buscarán y jamás podrán imaginar que las culpables, las asesinas, fueron ellas. Las tienen frente a los ojos, pero no las verán. Son mucho más astutas que ellos.
Durante los dos últimos años fui testigo de los arrebatos del escritor, rompiendo folios cuando las muy rebeldes se empeñaban en trastocar la historia que él les había trazado. Hasta que por fin consiguió doblegarlas. Según los críticos, "Encarceladas" se convirtió en su obra cumbre.

Todo comenzó una tarde en que el escritor, aburrido, recorría con la vista los estantes de su biblioteca y se detuvo frente a su ejemplar, que no había vuelto a abrir desde que le echase un vistazo en la imprenta. Lo tomó, acarició el lomo con gesto ausente, abrió el volumen y repasó con el índice el título plateado de la portada. Finalmente, lo devolvió a la estantería, entre sus primeras dos novelas y sus tres poemarios. Contempló su producción con una sonrisa torcida.
Luego salió al balcón y con los brazos abiertos aspiró el aire del mar. Permaneció un buen rato atento al ir y venir de los paseantes. Luego cerró las puertas-ventanas y se dirigió al cuarto de baño. Yo, a mi vez, me dediqué a observar la estantería. En ello estaba cuando el libro comenzó a removerse. Minutos más tarde, el tomo se balanceaba al borde del estante hasta caer al suelo, abierto boca arriba. Las hojas se agitaban como zarandeadas por el viento. De pronto, sus líneas empezaron a desordenarse. Las letras… Todas las letras, se separaban, distanciándose unas de otras, y al poco volvían a agruparse como hormigas excitadas. Quién sabe qué cosa hurgaría en la entrada de su hormiguero... En todo caso, las palabras adelgazaban aquí y se engrosaban allá, mudaban sus consonantes, hurtaban diptongos con velocidad de rateros, canjeaban acentos por comillas y vocales por sangrías.

Abierto, boca arriba sobre el piso: así encontró el libro el escritor, media hora más tarde, cuando regresó al salón, recién bañado y con el pijama puesto. Inmóvil, miró en derredor; luego se dirigió hacia el mueble donde había dejado el ejemplar y comprobó la firmeza de las baldas. Todo estaba bien. Recogió el libro y, sin leer nada, lo cerró. Cuando intentaba devolverlo al estante, se percató de que no cabía, como si hubiera crecido o se hubiese hinchado. Entonces el escritor apretó con fuerza las pastas y de nuevo trató de encajarlo. Imposible. Agotado, se sentó en su sillón y abrió el volumen por la primera página.

Lo que siguió es algo que aún ahora me cuesta evocar sin que se me ericen las plumas.
Los dos vimos entonces, estupefactos, cómo las letras, ahora en fila, avanzaban hacia la esquina inferior del papel. El escritor se apretó las sienes, se limpió el sudor de la frente y admiró boquiabierto el desfile del minúsculo ejército. Tan absorto estaba que no se dio cuenta de la avanzadilla que, procedente de las páginas finales, comenzaba a treparle por la manga. Cuando le llegaron al cuello, soltó el libro, se puso de pie y, rascándose la garganta con desesperación, se encaminó hacia la ventana. Tosía. Tosía sin parar. Tanto, que su cara se amorató. Trató de abrir la ventana, pero sus manos, ennegrecidas por las letras que las cubrían y rígidas como una escayola, no lo consiguieron. Tambaleándose, se dirigió a la puerta, pero tras algunos pasos pareció que las piernas no lo sostenían. Terminó en el suelo, retorciéndose, arrastrándose apenas. Abrió la boca para gritar entre aquella lava negra que ya reptaba por sus mejillas. Las letras continuaron su avance imparable, colándose por la nariz, los oídos, la lengua… Una a una, vocal y consonante, consonante y vocal, fueron metiéndosele en el cuerpo. Un rato después, no quedaba ni una en el libro.
Al rato, el escritor dejó de moverse.

Cerré los ojos unos instantes. Cuando volví a abrirlos las letras abandonaban aquel cuerpo tal como lo habían tomado. Disciplinadas, fueron entrando de nuevo al libro y ubicándose en líneas, horizontales y rectas, hasta ocupar cada hoja.


No sé qué historia contarán ahora, pero dudo que se trate de una confesión.


Editado en el libro "Gijón cuenta" (Abril 2012)

lunes, 27 de junio de 2011

Publicación en Revista Prímula


En el último cuaderno (nº 12) de la Revista Cultural Prímula, editada por el Area Sanitaria V del Principado de Asturias, han publicado mi relato: "Patria potestad" y mi poema homenaje a Machado: "Las tazas".
La revista está Aquí. (páginas 28 y 33). La ilustración que le han puesto al relato me encanta.
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martes, 12 de abril de 2011

No llores más


En el campamento de verano, después de cenar, las monjas dejaban que el ejercito infantil que formábamos las treinta niñas, agotáramos las últimas energías en los jardines del caserón que nos albergaba. Teníamos siete años las dos. Yo la ganaba en altura y ella a mí en el número de pecas que decoraban su piel blanquecina. Aquel día, el sol se había cebado en sus carnes más de lo necesario, haciendo que la pecosa se alejara del grupo en un intento de proteger su espalda quemada. Yo, creyendo que aquel retraimiento voluntario no era tal, me acerqué a ella, y tomándola cariñosamente por el hombro la invité a unirse a nuestro juego. En el mismo instante que mi mano se posó en su piel, la niña comenzó a gritar acusándome del daño. Al oír el llanto, la monja que nos cuidaba, sin dejar que mis argumentos llegaran a sus oídos, me levantó las faldas y con su alpargata me dio una tanda de azotes delante de todas las compañeras.

Hasta unos años mas tarde no supe que las emociones sentidas aquella noche y muchas más de aquel triste verano, se llamaban: injusticia, indefensión, desamparo, ira, tristeza... Y sobre todo rencor, mucho rencor. No se lo guardé a la infeliz pecosa, sino a la monja-verdugo que iba depositando, con cada golpe en mis tiernas nalgas, su propia negligencia en la protección solar de sus pupilas.

Con el tiempo, el rencor infantil hacia la religiosa malvada, por un extraño proceso disociativo, ha pasado a mi misma, y la niña que lloraba su impotencia en un rincón de aquella vieja mansión, aún está allí, sola y desamparada, esperando que yo vaya en su busca, la abrace contra mi pecho y secándole las lágrimas le diga: “cielo mío, no llores más, ya lo he arreglado todo”.

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jueves, 7 de abril de 2011

Ovidio y el Pisuerga









El pasado 30 de marzo 2011, nuestro compañero Ovidio del Moral Holguín presentaba su 2º libro: “Historias del Pisuerga”. Por su orilla transitan los personajes más variopintos: el que sueña bajo un castaño de indias, los que descubren sus pasiones junto a la corriente, los que deciden en que lado está el bien o el mal. Encuentros imposibles de cangrejos bajo sombrillas de cuadros, terapias familiares o sesudas divagaciones que ponen frente a nosotros el sempiterno dilema entre la ciencia y la fe.

Te deseo mucha suerte, amigo.

viernes, 18 de marzo de 2011

¡Otro premio!


El pasado 8 de marzo, mi relato “Ojos mudos” recibe el 1º Premio del XII Concurso de Relatos Breves para Mujeres del Ayuntamiento de Laviana.
Un acontecimiento doblemente feliz: coincidió con el Día Internacional de la Mujer, y con el año del 80º aniversario de la concesión del derecho al voto de las mujeres. ¡Vivan las sufragistas!
Aquí también salí en las fotos. Montones de fotos, una entrevista en la TPA (televisión regional) y otra en la Cadena Ser - Asturias - “hoy por hoy”.
¡Ya eres famosa! —me dijo toda la peña muerta de risa (ten amigos para esto…)
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Aquí abajo os dejo la entrevista en la Cadena Ser (qué rara me sueno...)

jueves, 17 de marzo de 2011

Momentos felices (V)

Octubre de 2010.
Mi relato “Creciendo” recibe el 1º Premio en el III Certamen de Relatos Breves Mª de las Alas Pumariño, convocado por el Foro de Mujeres del Llano de Gijón.
La placa, el taloncito, y sobre todo la cena con todas las participantes hicieron de aquella velada otro recuerdo imborrable.
Lo publicaron en la revista “N-TERÁ-T”, y El diario El Comercio de Gijón (aquí) y la asociación que me concedió el premio recogieron el momento.

Yo soy la de blanco, llevo en la mano el trofeo, pero como es de cristal no se aprecia. Mis enclences musculillos sí lo apreciaron: ¡pesa un huevo! (de los de avestruz con doble yema, jejej)
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miércoles, 16 de marzo de 2011

Momentos felices IV

Diciembre de 2009
Siguió corriendo el tiempo en sequía hasta que volvió a ponerse a tiro otro concurso. Disparé y ¡diana otra vez!: con mi relato “Un tirito de nada” me llevé el 2º Premio del XII Certamen Dafne de Relato Corto, en Oviedo. Ya lo conoceis. Está aquí.

Tampoco salí en la foto. Para el recuerdo, la plaquita con mi nombre en filigrana dorada. Una monada.
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Momentos felices (III)


A mediados de 2007, cuando llevaba tiempo alejada de las letras, el azar volvió a ponerme otro concurso frente a la vista. Me lancé al río y crucé a nado la barrera de los elegidos. Con mi relato “Al otro lado del puente” gané el 1º Premio del VI Concurso de Relato Corto de los Servicios de Salud Mental del Principado de Asturias (Oviedo 10 octubre 2007).
Fue un momento grandioso. La noticia salió en el diario El Comercio de Gijón al día siguiente, pero no salí en la foto, una persona de la mesa me tapó entera. ¡la muy cabezona…! Sniff.

Ahí mi librito para el recuerdo y la estantería. Los eurillos volaron en el avión que nos llevó, al maridin y a mí, a patear Pisa y Florencia.
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martes, 15 de marzo de 2011

Momentos felices (II)







Un día me atreví a dar la cara en tres dimensiones y presenté mi relato “¡Marina mía!” en mi ciudad. Y… ¡diana! Fue premiado en las IV Justas Literarias de la Universidad Popular del Ayuntamiento de Gijón en abril de 2002.
Ahí el librito, compartiendo tapas con otros autores.


MAS COSAS:

Para entonces ya estaba yo así como embalada. Seguí enviando cositas aquí y allá, cuando el azar me ponía frente a los ojos (sin buscarlo) las bases de algún concurso, como fue el caso del siguiente premio. Con mi relato “Hermanos” gané uno de los Accesit del Certamen Literario del Corte Inglés de Gijón: “La Aventura de ser Padres”.

Junto a los aplausos me llegaron los primeros eurillos en forma de tarjeta de crédito para gastar sin duelo. ¡El sueño de cualquier mujer!, y como buena despilfarradora, la dejé seca en un plis-plas, así que de aquel premio sólo me queda para el recuerdo la minúscula nota donde los diarios El Comercio y La Nueva España de Gijón se hicieron eco (bajito) de aquel momento (octubre 2002).
Dijeron que lo editarían, pero no fue así. Snifff
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